7 de diciembre de 2010

A ORILLAS DEL GUADALQUIVIR

A orillas del Guadalquivir  me encuentro, a orillas del Guadalquivir me pierdo en la profundidad de sus aguas, en la inmensidad de su calma. Me siento tan extasiado, gozando de la plenitud rebosante de la vida que en él transcurre que me ha dado por recordar esos instantes de luz entre los espasmos de oscuridad que tienen lugar en nuestro deambular por este sinuoso camino de la vida.

 Destellos que de a poco van uniéndose y llegando a mi mente en forma de aquellos recuerdos de lo majestuoso, lo funesto, lo agradable y triste que ha pasado en mis 38 años de vida. Remembranzas que hoy 15 de agosto de 1936, me nace del alma expresarlas en éste texto que no tiene propósito alguno, más que el de darme felicidad repasando esas tardes de verano en la casa de mis padres, las noches de tertulia con mis amigos en Granada y Madrid, o esas sensaciones de satisfacción y plenitud que sentí al escribir mis obras literarias.

Comienzo pues, sublime Guadalquivir, por el primero de mis instantes en el mundo, mi nacimiento en Fuente Vaqueros, aquí en mi bella Andalucía, junto a mi amada Granada, en medio de esas bellas plantaciones de tabaco y remolacha,  aquel no tan lejano 5 de junio de 1898. Oh belleza que es la vida, belleza que me han regalado los dos seres más importantes en mi existencia: mi madre, doña Vicenta Lorca Romero y mi padre don Federico García Rodríguez, ¡cuánto les amo!

 Ellos son la base de mi existir y los culpables de mi incursión en las artes. ¿Cómo olvidar esos días en que mi madre “Vicentica” me enseñaba a tocar el piano en la estancia de nuestro hogar?¡Ay mi madre del alma! que siempre trato de enseñarme lo mejor de la vida y el arte, por eso siempre me acompaña a cada paso que doy y en cada acción que realizo, ha sido sin duda la mejor amiga que he tenido en mi vida.

Hermoso río Guadalquivir,  el sonido que provoca el vaivén de tus olas es tan hermoso como aquel que emitían las notas del piano  de mi madre o de mi primer profesor formal  en las artes, Antonio Segura Messa, ferviente seguidor de Giuseppe Verdi, Chopin y  Beethoven. Él fue el responsable de que mi primer enamoramiento artístico fuera hacia la música, porque además era imposible no enamorarse de esos himnos celestiales que compusieron aquellos autores tan magnificentes, sin duda ha sido la mejor música que mis agotados oídos han tenido el placer de escuchar.

Esos melódicos sonidos del piano me acompañaron hasta la Universidad de Granada, cuando me aventure por azares del destino e influencia de mi padre a estudiar Derecho. Algo tan distinto hasta lo que aquel entonces había conocido que causo tanto impacto al principio como aburrición y tedio al final. Pasado el tiempo, no le reprocho nada a mi padre, quién creyó que aquello era lo mejor para mí. Además la estancia en dicho recinto, también me permitió conocer y adentrarme en mi verdadera pasión: la literatura.

A este acercamiento a mi verdadera pasión contribuyeron de manera significante mi profesor de Filosofía y Letras, Martín Domínguez Berrueta y mis compañeros y amigos del café “La Alameda”. Estos mismos amigos quienes tiempo después abandonaron la hermosura y tranquilidad de Granada por la citadina y moderna Madrid. Fue tanta la insistencia de que siguiera sus pasos, que finalmente y tras la intervención con mis padres de Fernando de los Ríos, entrañable amigo, me instale en la, ya legendaria para mí, casa del estudiante de Madrid.

Legendaria por dos razones, la primera porque fue mi verdadero despegue en el mundo de la literatura, y la segunda porque en ella conocí a muchas buenas y extraordinarias personas,  como Pepín Bello, Ramón Gómez de la Serna, Vicente Huidobro, Luis Buñuel, Rafael Alberti. Gracias a todos ellos, pero sobre todo al maestro Juan Ramón Jiménez, logre terminar mi primera obra formal, el “Libro de Poemas”, Obra en la cual externo algunos de mis más profundos sentimientos hacia la naturaleza, la humanidad y sobre todo al amor hacia la mujer y el hombre: el amor pasional.

Pero entre todos esos grandes hombres que conocí en Madrid, sin duda el que causo mayor impacto en mi vida fue Salvador Dalí. Ese genio catalán que me inspiro tan profundamente y me ayudo con tanta vehemencia en mis primeras incursiones en las artes, que también me inspiró a componerle una oda aquella primavera que pase en su casa de Cadaqués, Barcelona. Oda que bien recuerdo ahora y cuya estrofa que mejor resume lo que significó para mí es:

“ ¡Oh Salvador Dalí, de voz aceitunada!
No elogio tu imperfecto pincel adolescente
ni tu color que ronda la color de tu tiempo,
pero alabo tus ansias de eterno limitado.
Alma higiénica, vives sobre mármoles nuevos.
Huyes la oscura selva de formas increíbles.
Tu fantasía llega donde llegan tus manos,
y gozas el soneto del mar en tu ventana.
El mundo tiene sordas penumbras y desorden,
en los primeros términos que el humano frecuenta.
Pero ya las estrellas, ocultando paisajes,
señalan el esquema perfecto de sus órbitas.
La corriente del tiempo se remansa y ordena
en las formas numéricas de un siglo y otro siglo
Y la Muerte vencida se refugia temblando
en el círculo estrecho del minuto presente.
Al coger tu paleta, con un tiro en un ala,
pides la luz que anima la copa del olivo.”


 ¡Qué lástima Salvador que hayamos dejado perder nuestra amistad, como se pierden las estrellas en el firmamento al aparecer el alba¡ Pero jamás olvidaré esos días en Barcelona y otras ciudades de España, así como nunca olvidaré esa creación que juntos realizamos: el “hecho poético” en donde la imagen pretende evadirse a cualquier explicación racional. Creación que me permitió inventar un nuevo concepto en mi obra hacia 1930. ¡Siempre en mi corazón Dalí!


Majestuoso Guadalquivir de aguas serenas y vivaces, que evocan a mi mente aquella experiencia con la revista literaria “Gallo” que a pesar de que sólo realizamos dos números, febrero y abril de 1928, en ella quedaron impresas las principales líneas argumentales de la literatura y las artes plásticas del momento, reivindicativas de un “Arte Nuevo”.


En sus páginas quedaron plasmadas las ideas de grandes artistas como Jorge Guillén, Francisco Ayala y Jorge Bergamín. ¿Sabes tú hermoso río azul turquesa, porqué elegí ese nombre para la revista?, pues bien, fue por una razón tan simple como simbólica para mí, ya que el gallo, además de provenir del logotipo original del periódico “El Defensor de Granada”, del cuál fui escritor, también me recuerda a Dalí, porque aquel dibujo de esa bella ave, fue un regalo que él me hizo. Esos motivos, sobre todo el último, fue suficiente para darle nombre a aquel gran escaparate para los incipientes artistas de Barcelona y Madrid.

Después de todo éste recorrido por mi vida, aun no he rememorado  lo mejor de ella, mis obras literarias, que son para mí lo que los peces y el agua para ti, dulce caudal de mil bemoles. Sin ellas estaría vacío por dentro como inerte por fuera, son la fuente de toda mi energía vital. Aún recuerdo la segunda obra que realicé: “Impresiones y Paisajes”, libro en el cuál quedaron retratadas las interpretaciones de recuerdos, de paisajes, de figuras.

“Porque aunque quizá no asome la realidad su cabeza nevada, en los estados pasionales internos la fantasía derrama su fuego espiritual sobre la naturaleza exterior agrandando las cosas pequeñas, dignificando las fealdades como hace la luna llena al invadir los campos. Hay en nuestra alma algo que sobrepuja a todo lo existente. En la mayor parte de las horas este algo está dormido; pero cuando recordamos o sufrimos una amable lejanía se despierta, y al abarcar los paisajes los hace parte de nuestra personalidad. Por eso todos vemos las cosas de una manera distinta”.

Tras ésta novela, proseguí a escribir “El maleficio de la Mariposa”, que si bien no tuvo el éxito que esperaba al presentarla en Madrid, es muy querida para mí porque fue mi primera obra teatral y marcó el inició de mi incursión en mi pasión segunda: el teatro. Además denota el amor y el daño que una mujer puede causarnos, porque “hay ocasiones en que  la Muerte se disfraza de Amor.  ¡Cuántas veces el enorme esqueleto portador de la guadaña, que vemos pintado en los devocionarios, toma la forma de una mujer para engañarnos y abrirnos las puertas de su sombra!. Es por eso que olvidé el amor por la mujer para centrarme en el amor por las letras. ¿Me arrepiento de haberlo hecho?, sin duda alguna porque para experimentar gozos hay veces en que se debe sufrir, pero ya no tiene sentido alguno  lamentarme por las pasiones que pude tener, porque sé que el tiempo no puedo hacer retroceder.


Tras mi primera obra teatral, realicé mi primer himno a la tierra que más amo, mi tierra adorada, a mi deleitosa Granada, incluyéndote, claro, a ti gran Guadalquivir: “El poema del Cante Jondo”. Obra en la que retrato la poesía andaluza, la tradición flamenca. Ésta obra me acerca al trinar de las aves, a las olas de los ríos de Andalucía, a los orígenes de la música tradicional española, que a pesar de haber sido devorada por el tiempo y enterrada en las arenas del olvido, vuelve a renacer para traerme todo el esplendor que tuvo aquella mañana en que fue creada.

Que emoción me causa recordar éste tipo de obras. Pues bien, sigamos recordando nuestra herencia gitana, Guadalquivir eterno, con “el Romancero Gitano”, la cuál es una obra compuesta por dieciocho romances con temas como la noche, la muerte, el cielo, la luna. En él retrate la tradición gitana, así como los lamentos y persecuciones que ha sufrido nuestra cultura en el devenir del tiempo. Uno de los romances que más disfrute al escribir es el que te dedico a continuación, río plateado:
Te leo y noto el filo de la palabra, se hunde en la piel y en la pupila. Me mueres , que no me matas , me sientes que ausente vienes, te llevo flores doradas , pasillos de sangre oscura , teatros de la espadaña, giros de manos se incrustan , en corazones al alba, el canto que tú nos dictas , pone al cielo dando palmas....y más oscurecida aún la noche bebe tu cante y vive tu alma. no me despiertes del sueño camino de tu posada que cada vez que te sueño, la muerte parece rala”.

Tras retratar la herencia gitana y la tradición flamenca, decidí dar un viaje al nuevo continente, América, para descubrir sus maravillas, sus placeres y sus defectos. Debo contarte mayestático Guadalquivir, que la ciudad en la que mas tiempo residí y en la cuál realicé una gran obra fue Nueva York. Esa obra fue llamada “Poeta en Nueva York”, la cuál es un compendio de poemas en donde retrato todo lo que sucedía a mi alrededor en aquel año, 1929. Es mi obra más surrealista, sin duda, en la cual dejo entrever las angustiosas tensiones de fuerzas opuestas dentro de mí y dentro  de un destino concebido como conflicto entre el amor pasajero y la muerte perdurable. ¿Qué dices bello espejo de lirios? ¿Deseas que te declame un poco de ésta obra? Esta bien, he aquí unos versos del poema  titulado “El Rey de Harlem”:

Con una cuchara
arrancaba los ojos a los cocodrilos
y golpeaba el trasero de los monos.
Con una cuchara.
Fuego de siempre dormía en los pedernales
y los escarabajos borrachos de anís
olvidaban el musgo de las aldeas.
Aquel viejo cubierto de setas
iba al sitio donde lloraban los negros
mientras crujía la cuchara del rey
y llegaban los tanques de agua podrida.
Las rosas huían por los filos
de las últimas curves del aire,
y en los montones de azafrán
los niños machacaban pequeñas ardillas
con un rubor de frenesí manchado.

Al regresar de mi viaje, tuvo lugar uno de los momentos más funestos y tristes de mi vida, la muerte de mi amigo, torero y escritor Ignacio Sánchez Mejías. Su muerte fue causada por la gangrena producida por una cornada sufrida en la Plaza de Manzanares, por un toro llamado, irónicamente “Granadino”. Su deceso me hizo derramar tantas lágrimas, que bien podría llenar tu cauce infinito gran Guadalquivir.

 Así que para no dejarme derrotar, y a manera de homenaje, le compuse uno de mis textos preferidos por toda la relevancia sentimental. El título de la obra no podía ser otro más que, “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”. Obra en que  crónico lo acontecido aquella desdichada tarde de 1934 en que acaeció el gran Sánchez Mejías. ¡Tú gran Ignacio que desde el cielo, abrigado bajo el fulgor de las estrellas observas el mundo, a ti te dedico estos versos que son el final de la obra que es toda tuya para que la disfrutes eternamente, para que vivas en mi memoria perennemente¡. Aquí te dejo tu texto mi querido torero:

CUERPO PRESENTE
La piedra es una frente donde los sueños gimen
sin tener agua curva ni cipreses helados.
La piedra es una espalda para llevar al tiempo
con árboles de lágrimas y cintas y planetas.
Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas,
levantando sus tiernos brazos acribillados,
para no ser cazadas por la piedra tendida
que desata sus miembros sin empapar la sangre.
Porque la piedra coge simientes y nublados,
esqueletos de alondras y lobos de penumbra;
pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego,
sino plazas y plazas y otras plazas sin muros.
Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido.
Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura:
la muerte le ha cubierto de pálidos azufres
y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro.

Aún con el dolor en el corazón por la pérdida de mi gran amigo, me dispuse a escribir tres obras de teatro, las mejores de mi vida. Éstas obras son: “Yerma”, “Bodas de Sangre” y “La Casa de Bernarda Alba”. A éstas obras la crítica las conoce como “la trilogía lorquiana”, gran honor ser reconocido por el mundo entero, porque de ésta manera además de sentir la satisfacción  personal que me dio escribirlas, sé que mi trabajo puede influir en la vida de otros seres humanos. Ahora, aquí arrullado por el choque de tus aguas con las rocas, me han dado ganas de revivir un poco éstas obras, espero que te gusten.

Primero te hablaré de “Yerma”. Obra que se desarrolla en un ambiente rural, con personajes de carácter popular. Cuenta con tres actos de dos cuadros cada una. Narra la historia de una campesina de nombre Yerma, quien sufre una gran frustración por no poder engendrar hijos con su esposo, Juan. La trama explora el conflicto interno de una mujer casada que anhela y busca infructuosamente ser madre, para sentirse una mujer completa. La tragedia de la protagonista es materializada por la posible esterilidad de Juan quien no puede ni quiere engendrar hijos. El hecho de que Yerma mate a su marido, por impotencia, hace que su tragedia se transforme en todo un drama.

La obra subsecuente a “Yerma”, es “Bodas de Sangre”, la cuál escribí en 1931, y fue estrenada 2 años después, el 8 de marzo de 1933 en el “Teatro Infanta Beatriz” de Madrid. Se centra en esos sentimientos trágicos que inundan nuestro espíritu, nuestra alma y nuestros pensamientos. Va también de la vida a la muerte, de lo antiguo a lo moderno. Todo esto ocurre aquí, en tus bellas tierras Guadalquivir, Andalucía. Consta de tres actos y siete cuadros, en los cuáles se desarrolla la historia de Leonardo y su amada, la  cuál al sentirse poco amada y valorada por él, decide engañarlo. Leonardo viendo su traición, despechado va a tomar venganza contra el mozo que lo ha deshonrado y se bate en combate, del cuál salen heridos mortalmente ambos.

Puedes apreciar mágico rio de mis sueños, es un drama de la vida real, sobre todo en nuestra cerrada cultura española que piensa que las mujeres son seres inertes y sin sentimientos, que solo sirven para satisfacer las necesidades de los hombres. Afortunadamente a últimas fechas esta percepción del sexo femenino ha empezado a evolucionar.

Finalmente dentro de ésta trilogía teatral se encuentra “La Casa de Bernarda Alba”. Ésta ha sido uno de los últimos trabajos que he realizado. Está conformada por tres actos y narra la historia de Bernarda Alba quien, tras haber enviudado por segunda vez a los 60 años, decide vivir los próximos ocho años en el más riguroso luto. Quizá el rasgo más destacable sea su fanatismo religioso. Con ella viven cinco hijas: Angustias, Magdalena, Amelia, Martirio y Adela[. Sin personajes masculinos en escena. El nombre de las mujeres de la obra es simbólico y significa dolor y castidad.

También se titula “drama de mujeres en los pueblos de España”. Te preguntarás lindo espejo de mi alma, ¿por qué drama y no tragedia? Pues verás, a mi manera de ver las cosas, la tragedia debe contener elementos míticos que en esta obra se encuentran ausentes. El realismo del lenguaje y ciertas expresiones "cómicas" (en boca de “La Poncia”, una criada de Bernarda,  por ejemplo) son rasgos propios del drama. Es esencialmente un drama rural. La crítica considera aquel texto como mi “obra maestra”, aunque debo reconocer que para mí, todas mis obras han sido geniales.

Finalmente mis dos obras más recientes: “El Diván del Tamarit” y “Doña Rosita La Soltera o El Lenguaje de las Flores”. Te hablaré primero del “Diván del Tamarit”, la cuál es una colección de “gacelas” y “casidas” de remoto sabor arábigo-andaluz, en la cual trato de volver a destacar las grandes virtudes de nuestra tierra, desde tus entrañas cristalinas, hasta los escarpados montes de la Sierra Nevada.

Es quizá mi obra más madura, pura, estilizada y reflexiva. En esta obra, Guadalquivir eterno, es donde aparece en mi obra lo que denomino “amor oscuro”. Acuño este término porque se denota la desesperación o angustia amorosa. Te recitaré un poco de esta obra. Vale pues aquí tienes una “gacela”:
Gacela de la muerte oscura

Quiero dormir el sueño de las manzanas
alejarme del tumulto de los cementerios.
Quiero dormir el sueño de aquel niño
que quería cortarse el corazón en alta mar.

No quiero que me repitan que los muertos no pierden la sangre;
que la boca podrida sigue pidiendo agua.
No quiero enterarme de los martirios que da la hierba,
ni de la luna con boca de serpiente
que trabaja antes del amanecer.

Quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo;
pero que todos sepan que no he muerto;
que haya un establo de oro en mis labios;
que soy un pequeño amigo del viento Oeste;
que soy la sombra inmensa de mis lágrimas.

Cúbreme por la aurora con un velo,
porque me arrojará puñados de hormigas,
y moja con agua dura mis zapatos
para que resbale la pinza de su alacrán.

Porque quiero dormir el sueño de las manzanas
para aprender un llanto que me limpie de tierra;
porque quiero vivir con aquel niño oscuro
que quería cortarse el corazón en alta mar.

Mi última obra “Doña Rosita la Soltera o el Lenguaje de las Flores”, la escribí hace un año y forma parte de otro tipo de teatro que pretendo llevar a la cumbre como logre con mi anterior trilogía. Esta nueva tercia de obras la complementarán “Los sueños de mi Prima Aurelia” y “Las Monjas de Granada”. Afortunadamente “Doña Rosita” ha tenido una gran aceptación en los teatros del mundo entero.

La obra muestra la clásica historia de la mujer que espera el retorno del hombre amado que ha debido abandonar el hogar por un deber impostergable. En éste caso, el hombre forma una familia en su nueva tierra. Doña Rosita no se resigna a perderlo, así que continúa esperándolo, ignorando a los muchos pretendientes que la cortejaban. De ésta manera quien fuera una joven atractiva y alegre termina transformada en una mujer solitaria y amargada, se marchita como flor de un día. Su vida se convierte en la añoranza de lo que pudo ser.
 Como verás, remanso de tranquilidad, es un texto que, ya alejado de los dramas campiranos, se sitúa en la ciudad. Aunque la convergencia con obras pasadas, se sigue manteniendo en la esencia del desamor. Esto producto de los desamores que he vivido a lo largo de mi vida.

Tocando éste tema, reflexiono acerca de lo que me ha representado ser homosexual. Se me han cerrado muchas puertas. La más dolorosa: la puerta del amor, porque como es un “pecado” ser homosexual en ésta época, todos aquellos que al principio y en secreto me han demostrado que me aman, al tratar hacer pública nuestra relación, han preferido renegar de sus tendencias y deseos con tal de ser aceptados en ésta sociedad y sobre todo en esta ciudad que a pesar que la amo, tengo que reconocer que tiene personas muy cerradas mentalmente, además de contar con “la peor burguesía del mundo”.

Antes de que me invada la tristeza, mejor concluyo el recorrido por los acontecimientos de mi vida, los cuáles rememorados junto a tus tranquilas y refrescantes aguas, me hacen volver a sentir las mismas emociones y sensaciones de aquellos días en que me acontecieron. Por lograr hacerme sentir eso quiero agradecerte con toda el alma precioso Guadalquivir, que junto al Guadiana y el Duero, formas los tres caminos que llevan al cielo, que llevan a la paz, esa paz que solo las obras perfectas de Dios como ustedes, logran transmitir.

Esa paz que tanta falta me ha hecho a lo largo de mi vida y que hoy, bajo ésta luna de plata, rodeada del perfecto manto estelar, me has brindado y que desearía fuera perenne, para poder seguir soñando con toda la magia que envuelve la región andaluza, los misterios del amor y la eternidad de la muerte. Para que arrullado por el dulce trinar de las aves que habitan en tu ribera duerma ese sueño interminable que me permitirá prolongar mi existencia para el resto de los días y habitar dentro de cada insecto, cada animal, cada flor, cada planta, cada árbol, cada río y cada montaña que conforman la región que la gracia de Dios y los arcángeles han podido construir: Andalucía.

 Es entonces,  no un adiós, sino un hasta siempre, porque mientras existan esas aves, ríos y montañas, yo seguiré existiendo en la brisa del verano, en la melancolía del otoño, en la crudeza del invierno y en la alegría de la primavera repitiendo perennemente el nombre más dulce y bello que ha existido y tú conoces bien, majestuoso Guadalquivir: Granada.



EPÍLOGO

Federico García Lorca fue detenido por las fuerzas del General Francisco Franco el 16 de agosto de 1936 en casa de su amigo el poeta Luis Rosales en Granada. Entre las causas de su aprehensión se encuentran el estar íntimamente ligado con uno de los líderes del grupo político conocido como Falange, José Antonio Primo de Rivera, el cuál era un claro opositor al régimen franquista. Además de contar con varios amigos que apoyaban la ideología socialista, entre ellos: Rafael Alberti, Fernando de los Ríos, José Luis Rosales y  José María Pemán, quién temiendo por la  vida de García Lorca, le pidió protección a Franco, quien obviamente nunca mostro un verdadero interés en intervenir.

Y las causas más aberrantes por la que era perseguido García Lorca era por ser abiertamente homosexual, debido a que la homofobia es de carácter fascista totalmente. Algunas fuentes señalan también como una de las principales causas la traición de parte de la familia Rosales, quienes se reunieron secretamente con miembros de la Comunidad Española de Derechas Autónomas (CEDA)  sobre todo con  Ramón Ruiz Alonso, líder territorial en Andalucía y con miembros del ayuntamiento de Granada, entre ellos el gobernador civil de dicha localidad, José Valdés Guzmán. Los Rosales lo hicieron con el fín de quedar bien con el gobierno franquista para obtener alguna remuneración económica o territorial, además de asestar un duro golpe a la Falange, de la cuál eran enemigos, al pertenecer a la CEDA.

García Lorca fue asesinado el 19 de agosto de 1936 junto a un olivo en la carretera que une las localidades de Víznar y Alfacar. Fue ejecutado junto con un maestro nacional, Dióscoro Galindo, y los banderilleros Francisco Galadí y Joaquín Arcollas, El paradero de su cuerpo sigue siendo hoy en día un misterio, ya que  en 2009, en aplicación de la ley para la recuperación de la memoria histórica aprobada por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se decidió abrir la fosa donde supuestamente descansaban los restos del poeta. Aun así, no se encontró nada.


Mikel Arquette i Garuz