Hoy volví a ver a la niña de mis sueños, no le hablo, no me conoce, pero no me importa... Tal vez sea lo mejor; así nunca cambiaré mi ilusión por desazón y seguiré creando una realidad virtual en mi mente, donde los dos caminemos de la mano por un valle infinito lleno de alegría, bendición y pasión... Seguramente piensan: "Miguel es un cobarde, no defiende lo que ama", pero debo decirles amigos mios que he sufrido muchas veces. Tantas que he llegado a pensar que lo mejor es guardar mis sentimientos y ser un amante secreto...
Ya saben, ese tipo de amante que vela por la seguridad y bienestar del ser amado, aunque éste no sepa lo que provoca; ese tipo de amante que no requiere de una relación carnal para saber que el amor por esa persona crece día con día y así será hasta el fin de sus horas por este camino pedregoso al que llamamos vida, y que con la muerte no hará otra cosa más que potencializarse eternamente; ese tipo de amante que le cuenta a sus amigos que ese ser, sin saberlo, es lo mejor que le ha pasado en la vida. El señorío me oliga a decir que seré en conclusión una persona que vivirá plenamente feliz, sólo a costa de la felicidad de ella, mi musa, mi diva, el brillo de mis pupilas, el aire dador de vida, el carmesi de mi corazón, la brisa que sople en mi espalda, mi piedra filosofal, el destello de luz que ilumine mi mañana, el ocaso que culmine mi jornada, el anochecer que me acompaña a mi morada, el fuego que da candor a mi existir, el alimento de mis células, el perfume más hermoso que he percibido...
Seré feliz sólo sabiendo que esa niña celestial es feliz, aunque no esté junto a mí, aunque jamás roce mi cuerpo con el suyo, aunque mis labios jamás prueben la dulce ambrosía de sus labios, aunque mi corazón solamente se encuentre unido al de ella en espíritu y a la distancia.
Y pasarán los años y seguiré amándola con cada gota de sangre que irriga mi cuerpo; miraré la luna y repetiré su nombre venerándola, esperando que el viento atraviese el dintel de su ventana y la arrope con esos suspiros que llevan mi esencia entera. Dirán los que la ven desde otra perspectiva que no es tan perfecta. Seguramente no lo es, pero ¿saben una cosa? desde que a los 12 años empecé a ilusionarme con ese bendito sentimiento que es el amor, no había encontrado alguien que fuera tan parecida a la mujer utópica de mis fascinaciones.
Tardè diez años en entender porque los hombres han hecho, a lo largo de la historia, locuras por esa persona especial, al fin lo entiendo !y no saben cuanto placer me provoca¡.Sólo me resta decir una cosa: tú eres y serás perennemente adorada princesa, la luz de mi alma...
Escrito por Miguel García (Mikel Arquette Cruzcia), para la persona que ha cambiado mi manera de ver la vida y el amor: C.O.
Mikel Arquette Cruzcia