Llegas que tú llegas niña
marchas que te marchas te vas.
Te vas por esa gran viña
llegas trayéndome la paz.
Irrigas los campos verdes
con tu pureza y amor.
Amor te pido que me des
tu pureza y tu sabor.
Iba yo a pedirte esto
con mi mano al corazón.
Descubriéndote mis sueños
donde tú eres mi razón.
Tal vez parezcan pequeños
pero llenos son de pasión.
De pronto me paralicé
pensé que no los querrías
y lo que yo idealicé
todo me lo destruirías.
Entonces suspiros lancé
soñando lo que dirías.
Tras un breve espacio
resolví no tener miedo
después de todo no puedo
hacer mover más despacio
mi corazón y mi dedo
hasta darte un palacio.
Y no importa qué contestes
que yo ¡siempre a tu lado¡
aunque atención no prestes
a este enamorado
que traerá los arciprestes
con su traje morado.
Esperando que decidas
en aquel altar sagrado
unir los dos nuestras vidas
y yo decir: ¡estoy casado
con la diva de las divas
quien mi alma ha robado
a mi ser quitó las bridas
y mi devoción ha ganado ¡.
He llegado al fin aquí
para darte todo esto
rogando me digas que sí,.
Si no, te daré mi resto:
un capullo de alhelí,
una choza de asbesto
catorce aves carmesí
y éste sincero texto.
Mikel Garuz
No hay comentarios.:
Publicar un comentario